Clase de prueba

Nosotros

Un lagar es donde las cosas buenas se hacen despacio.

Un lagar es el lugar donde la uva se convierte en vino: la presión justa, el tiempo necesario y unas manos que saben lo que hacen. Nos quedamos con ese nombre porque resume lo que creemos sobre el cuerpo — que lo bueno no se consigue a golpes, sino con técnica, constancia y calma. Aquí nadie te grita una cuenta atrás: te miran, te corrigen y te acompañan.

El estudio ocupa un local poco común en Madrid: techos altos, jardín propio y luz natural que entra por los ventanales durante todo el día. La sala de reformers se asoma al verde; la nueva sala Jardín, donde desde septiembre se dan el barré y el pilates suelo, vive literalmente pegada a él. No parece un gimnasio porque no quiere serlo: es la pausa de verdad en mitad de tu día.

Entrenamos en grupos de máximo siete personas, con instructoras que te ven en cada ejercicio y ajustan la intensidad a tu caso — venga de un postparto, de una espalda que protesta o de unas ganas enormes de estar fuerte. A eso le llamamos el lujo de cuidarte: no va de mármol ni de espejos, va de lo difícil que es encontrar un sitio donde te traten con este cuidado.

Ven a conocernos.

La mejor forma de entender Lagar Studio es pisarlo: una clase de prueba de 50 minutos para probar el método, conocer el espacio y valorar tu caso.

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